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NOVENA A JESÚS DE LA DIVINA MISERICORDIA DÍAS 4, 5 y 6 |
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ORACIÓN ¡Oh Dios de gran misericordia!, bondad infinita,
desde el abismo de su abatimiento, toda la humanidad implora hoy Tu
misericordia, Tu compasión, ¡Oh Dios!; y clama con la potente voz de
la desdicha.
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"Deseo que durante estos nueve días encamines almas hasta el manantial de Mi misericordia, para que encuentren allí la fortaleza, el refugio y toda aquella gracia que necesiten en las penalidades de la vida, y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi corazón un grupo de almas diferentes y las sumergirás en el océano de Mi misericordia y Yo conduciré todas esas almas a la mansión de Mi Padre... Todos los días implorarás a Mi Padre gracias para esas almas en atención a los méritos de mi amarga Pasión."
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DIA 4: Por los que no creen y todavía no conocen la Divina Misericordia. Piadosísimo Jesús,
Tú que eres Luz del género humano, recibe en la morada de Tu corazón
lleno de compasión, las almas de aquellos que todavía no creen en
Ti, o que no te conocen. Que los rayos de Tu gracia los iluminen
para que también, unidos a nosotros, ensalcen tu maravillosa
misericordia, y no los dejes salir de la morada de Tu corazón
desbordante de piedad. |
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DIA 5:
Por las almas de nuestros hermanos separados.
Misericordiosísimo
Jesús, que eres la Bondad misma, no niegues la luz a aquellos que Te
buscan. Recibe en el seno de Tu Corazón desbordante de piedad las
almas de nuestros hermanos separados. Encamínalos, con la ayuda de
Tu luz, a la unidad de la Iglesia, y no los dejes marchar del cobijo
de Tu Compasivo Corazón, todo amor; haz que también ellos lleguen a
glorificar la generosidad de tu misericordia.
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DIA 6: Por las almas
mansas y humildes y las de los niños pequeños.
Misericordiosísimo
Jesús que dijiste: "aprended de Mí, que soy manso y humilde de
corazón", acoge en Tu Corazón desbordante de piedad a todas las
almas mansas y humildes, y las de los niños pequeños. Estas almas
son la delicia de las regiones celestiales y las preferidas del
Padre Eterno, pues se recrea en ellas muy particularmente. Son como
un ramillete de florecillas que despidieran su perfume ante el trono
de Dios. El mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellas
encuentran abrigo en Tu Piadosísimo Corazón, oh Jesús y entonan
incesantemente himnos de amor y de gloria. JACULATORIA: Oh, sangre y agua que brotasteis del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, yo confío en Vos.
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