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SOR MARIA FAUSTINA |
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Las cualidades de su carácter eran: prudencia, piedad profunda, gran inteligencia, y poesía, además, una abundancia de belleza espiritual que encantaba. Las virtudes que más se esforzaba en adquirir fueron: la pureza del corazón, la humildad, paciencia, conciencia, obediencia, pobreza, laboriosidad, amor al prójimo, piedad, y ante todo, amor de DIOS. La misma Madre de Dios le enseñaba estas virtudes. Escribe en su diario: "En la fiesta de la Inmaculada Concepción vi a la Madre de Dios, de una hermosura indescriptible. Sonriendo, me dijo:
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"¡ Hija mía! Según el deseo de Dios, yo quiero ser tu Madre de una manera muy especial. Y yo deseo que tú también seas mi hija de una manera muy especial. Quiero que practiques las tres virtudes que son las más grandes y amadas por el Señor. La Primera es amor de Dios, la segunda es humildad, humildad, y humildad; y la tercera, es pureza..." Entonces, ella me apretó a su corazón y desapareció. Cuando esta visión había pasado, me sentía atraída particularmente a estas virtudes... Quedaron bien grabadas en mi corazón".
Ver también: Humildad - Pureza de Corazón Amor de Dios
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